De Luque al país: con impresión 3D, un joven crea camiones a escala y conquista a transportistas
Con apenas 20 años, un emprendedor de Luque convirtió una impresora 3D en un proyecto que ya produjo más de 700 camiones en miniatura. La iniciativa nació en la escuela y hoy tiene pedidos de todo el país.
Lo que empezó como una curiosidad escolar en 2022 hoy se transformó en un emprendimiento en plena expansión. Nicolás Beltramino, joven de Luque, lidera 3D Beltramino, un proyecto dedicado a la fabricación de camiones a escala mediante impresión 3D que se volvió furor entre transportistas y fanáticos del rubro.
La historia tiene un punto de partida claro: el aula. Mientras cursaba en el IPET 300 de la localidad, tuvo su primer contacto con impresoras 3D gracias al acompañamiento de docentes y directivos. Ese acceso inicial fue determinante.
Pero el verdadero salto llegó con una decisión audaz: comprar una impresora usada —y rota— en la ciudad de Córdoba. Sin experiencia técnica avanzada, la desarmó pieza por pieza en su propia habitación y logró ponerla en funcionamiento. Así nació su primer objeto impreso.
De repuestos caseros a una “fábrica” en miniatura
Al principio, el emprendimiento fue creciendo de manera gradual. Llaveros, soportes, repuestos y piezas específicas para maquinaria agrícola marcaron los primeros ingresos.
“Una impresora 3D es una fábrica”, resume Beltramino. Y en su caso, la frase se volvió literal.
El punto de inflexión llegó en 2024, cuando decidió diseñar su primer camión en miniatura. La idea surgió casi como un desafío entre amigos, pero rápidamente se transformó en el producto estrella del proyecto.
El boom: camiones con historia y emoción
Los modelos —realizados a escala, con detalles personalizados y características funcionales— no tardaron en captar la atención. Pero el éxito no se explica solo por lo técnico.
Cada camión tiene detrás una historia.
Muchos clientes son camioneros que pasan meses fuera de sus casas y ven en estas réplicas una representación de su herramienta de trabajo, su “hogar sobre ruedas”. Otros encargos tienen un valor aún más profundo: homenajes, recuerdos familiares o reconstrucciones de unidades que marcaron momentos clave en sus vidas.
Ese componente emocional fue clave para el crecimiento del emprendimiento.
De un cuarto a todo el país
En apenas dos años, 3D Beltramino superó las 750 unidades producidas y acumula una lista de espera que ronda los 300 pedidos. Empresas de transporte, clientes particulares y coleccionistas forman parte de una demanda que no deja de crecer.
El proyecto también se sostiene en un vínculo familiar: su hermano, hoy socio, fue quien apostó económicamente en los inicios, incluso vendiendo bienes personales para invertir en el taller.
Actualmente, el espacio de trabajo —que comenzó como un dormitorio— quedó chico. La producción no se detiene y ya avanzan en la construcción de un galpón para ampliar la capacidad.
Innovación, esfuerzo y mirada local
El caso de Beltramino no solo refleja el potencial de la tecnología aplicada a pequeña escala, sino también el valor del aprendizaje local, la autogestión y el acompañamiento educativo.
En una región donde el transporte tiene un fuerte peso económico y cultural, su propuesta logró conectar con una identidad profundamente arraigada.
Un proyecto que sigue en marcha
Con máquinas funcionando casi de manera permanente y pedidos que llegan desde distintos puntos del país, el desafío ahora es crecer sin perder calidad ni esencia.
La historia de este joven de Luque deja una certeza: detrás de cada pieza impresa hay mucho más que plástico y diseño. Hay horas de trabajo, decisiones difíciles y una convicción que empuja.
Y todo indica que recién está empezando.