Pilar convierte el ruido en arte: se realizarán esculturas con escapes libres secuestrados
En un hecho sin precedentes en Córdoba, el Municipio de Pilar decidió transformar los escapes libres de motos secuestrados en esculturas públicas, convirtiendo un símbolo de molestia y conflicto en una expresión artística con sentido social.
El proyecto, impulsado por el Municipio del departamento Río Segundo y liderado por el artista local Martín Pozzo, utilizará 200 escapes retenidos para dar forma a una instalación que representará a una familia tapándose los oídos frente a una motocicleta.
La obra, que se emplazará en un espacio público visible —posiblemente frente al edificio municipal—, busca reflejar el impacto del ruido urbano y promover una convivencia más respetuosa.
“Queremos transformar el esfuerzo que hace el Municipio en retirar las motos y el esfuerzo que hacen los vecinos en aguantar los ruidos en una obra que hable de empatía y respeto”, expresaron desde el Ejecutivo local.
Arte que educa
La iniciativa se enmarca en una campaña de concientización sobre los ruidos molestos, una de las principales quejas de los vecinos de Pilar. “El ruido no es libertad, es invasión. Buscamos desde el arte modificar conductas”, sostuvieron fuentes municipales, destacando el poder del arte para generar reflexión y cambio social.
La idea, contaron, nació de una charla casual con un vecino que propuso aprovechar los escapes secuestrados para algo creativo. La respuesta del intendente Leopoldo Grumstrup fue inmediata: “Démosle vida a esa idea”. Así nació este proyecto que hoy despierta curiosidad y admiración.
Una política sostenida
Pilar mantiene desde hace tiempo una estricta política de control de motos con escapes adulterados. Los operativos se realizan todas las semanas —incluso de noche— y los accesos al centro se bloquean los fines de semana para impedir el ingreso de vehículos fuera de norma.
Las multas pueden llegar a 500 mil pesos, aunque el objetivo no es económico. “No buscamos recaudar; quisiéramos que este problema desaparezca, pero es difícil de erradicar”, admiten desde el Municipio.
El costo operativo es elevado, pero la decisión política es firme: la moto no se devuelve sin el escape original. Aun así, reconocen que hay casos de reincidencia.
De ruido a conciencia
Mientras en la mayoría de las ciudades los escapes secuestrados son destruidos o compactados, Pilar optó por resignificarlos.
La escultura de Pozzo pretende convertirse en un símbolo de convivencia y conciencia ambiental, un recordatorio de que la calle es de todos y de que el respeto también se escucha.
Con esta acción inédita, Pilar no solo combate una infracción: convierte el ruido en arte y el problema en mensaje.
Una obra que, más que adornar una plaza, busca hacer reflexionar a toda una comunidad sobre cómo suena el respeto.