Tragedia en Río Primero: no había detectores de gases
Aunque la ley estipula la obligatoriedad de contar con estos elementos en todos los lugares de trabajo donde se efectúen procesos que puedan contaminar el ambiente con gases, vapores, humos, nieblas, polvos, fibras, aerosoles o emanaciones de cualquier tipo, como así también en espacios confinados, se debió acudir a Bomberos Voluntarios de Villa del Rosario que proporcionaron el detector.
A medida que avanza la investigación sobre el hecho que enluta a Río Primero ocurrido el sábado 12 de abril cuando dos operarios de la fábrica de dulce de leche “La Blanca” perdieron la vida, se van dando a conocer nuevos datos.
Al momento del hecho, debieron acudir a Bomberos Voluntarios de Villa del Rosario ya que en Río Primero no había detectores de gases: el cuerpo de bomberos locales lo tenía descalibrado, Cargill tenía para la lectura de un solo tipo de gases, AGD no tenía como tampoco lo tenía La Blanca.
La Ley 19.587 de Higiene y Seguridad en el Trabajo junto al Decreto 351/79 que establece normas específicas sobre prevención de riesgos y la Ley 24557 de Riesgos de Trabajo que tiene como objetivo prevenir los riesgos y reparar los daños derivados del ejercicio laboral, establecen la obligatoriedad de contar con detectores de gases.
Y especifica que los lugares de trabajo donde se efectúen procesos que puedan contaminar el ambiente con gases, vapores, humos, nieblas, polvos, fibras, aerosoles o emanaciones de cualquier tipo, deben contar con dispositivos de detección y control para evitar que estos contaminantes alcancen niveles que puedan afectar la salud.
Del mismo modo establece que los detectores de gases deben ser mantenidos en buen estado de funcionamiento y calibrados periódicamente para asegurar su efectividad.
Es en el artículo 7° de la Ley 19.587 donde se exige la identificación y rotulado de sustancias nocivas, lo que implica que se debe alertar sobre la presencia de gases peligrosos.
El artículo 8° de la Ley 19.587 establece la obligación de adoptar medidas de higiene y seguridad para proteger la salud de los trabajadores. Esto incluye la instalación de detectores de gases en lugares donde se manejan o producen sustancias químicas potencialmente peligrosas.
En el artículo 9º, en tanto, se especifica como obligación del empleador instalar los equipos necesarios para la renovación del aire y eliminación de gases, vapores y demás impurezas producidas en el curso del trabajo.
La Resolución 861/2015 establece un protocolo para la medición de contaminantes químicos en el aire del ambiente de trabajo, lo que incluye la evaluación de la presencia de gases peligrosos.
Por qué es importante la medición atmosférica en lugares confinados
Los espacios confinados son áreas de trabajo que presentan desafíos únicos en términos de seguridad laboral. Estos entornos son lugares peligrosos, debido a la falta de ventilación y la posible acumulación de gases tóxicos, inflamables o asfixiantes. Debido al peligro en espacios confinados, es crucial realizar mediciones atmosféricas para evaluar la calidad del aire y garantizar la seguridad del trabajador.
La falta de ventilación adecuada puede provocar la acumulación de gases peligrosos, como monóxido de carbono, sulfuro de hidrógeno y vapores de productos químicos. Además, la presencia de polvo, humo o gases inflamables aumenta el riesgo de incendios y explosiones. También existe el peligro de asfixia debido a la falta de oxígeno en el aire.
Dada la peligrosidad de estos lugares, es necesario aplicar medidas de prevención estrictas, como el uso de los equipos de protección adecuados. Además, el protocolo de entrada contempla numerosas medidas de seguridad para prevenir el peligro en espacios confinados, como las mediciones atmosféricas.
¿Qué mediciones atmosféricas se realizan antes de entrar a un espacio confinado?
Antes de ingresar a trabajar en espacios confinados, se deben realizar mediciones atmosféricas para evaluar la presencia y concentración de gases peligrosos. Estas mediciones se centran principalmente en tres tipos de gases:
- Oxígeno (O2): Se verifica que el nivel de oxígeno en el aire sea suficiente para mantener la respiración normal. Un nivel de oxígeno demasiado bajo puede provocar mareos, pérdida de conciencia e incluso la muerte por asfixia, un peligro en espacios confinados muy habitual.
- Gases combustibles: Se buscan gases como el metano, el propano y el gas natural, que pueden representar un riesgo de incendio o explosión si están presentes en concentraciones peligrosas.
- Gases tóxicos: Se detectan gases como el monóxido de carbono, el sulfuro de hidrógeno y los vapores de productos químicos, que pueden ser venenosos para el cuerpo humano incluso a concentraciones bajas.
Para llevar a cabo estas mediciones atmosféricas, se utilizan varios aparatos de detección de gases. Para ello es esencial que los trabajadores estén capacitados en el uso adecuado de estos aparatos y en la interpretación de los resultados de las mediciones atmosféricas. Además, se deben seguir todas las medidas de seguridad recomendadas y establecer un plan de rescate en caso de emergencia.
Entonces, si la legislación vigente lo exige, ¿por qué no había -y quizás siga sin haber– estos elementos fundamentales en lugares de trabajo donde se puede generar contaminación del ambiente por cualquier tipo de emanación de polvos y gases?
*Foto web ilustrativa