05/04/2026

Por muy poco, Miramar no logró batir el récord mundial en el Festival de la Planchita

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La segunda edición del Festival de la Planchita reunió a 1.837 personas flotando en simultáneo en la laguna Mar Chiquita. El récord mundial, fijado en 1.941 participantes, quedó a solo 104 flotadores de distancia, en una jornada histórica para Miramar de Ansenuza.

La escena fue tan impactante como difícil de olvidar: cientos de cuerpos extendidos sobre el agua, el silencio interrumpido apenas por risas y aplausos, y la inmensidad de la laguna Mar Chiquita como marco natural. Miramar de Ansenuza vivió este fin de semana la segunda edición del Festival de la Planchita, un evento que volvió a convocar a la comunidad y a visitantes de distintos puntos del país con un objetivo ambicioso: batir el récord mundial de personas flotando en simultáneo.

El desafío estuvo muy cerca de concretarse. Un total de 1.837 personas ingresaron al agua y participaron de la experiencia colectiva, quedando a solo 104 flotadores de superar la marca internacional vigente, establecida en 2017 en el lago Epecuén, provincia de Buenos Aires, con 1.941 participantes. El dato, lejos de desalentar, potenció el orgullo local por haber alcanzado una cifra histórica para la región.

Más allá del número final, la jornada dejó en claro el crecimiento del festival respecto a su primera edición, que había reunido a unas 200 personas. La convocatoria masiva, la organización y el acompañamiento del público confirmaron que la propuesta ya se consolidó como un evento distintivo dentro del calendario turístico y cultural de Miramar.

El Festival de la Planchita combina juego, naturaleza y sentido de pertenencia. Aprovecha una de las principales características de la laguna Mar Chiquita —su elevada salinidad, que facilita la flotación— y la transforma en una experiencia compartida que une generaciones, vecinos y visitantes en una misma postal.

Familias completas, grupos de amigos y turistas vivieron la jornada como una fiesta distinta, marcada por la camaradería y el deseo común de ser parte de un hecho histórico. Muchos llegaron con la expectativa del récord; todos se fueron con la sensación de haber participado en algo mucho más grande que una cifra.

Aunque el récord mundial deberá esperar, Miramar de Ansenuza dio un paso enorme. La comunidad demostró que cuando hay creatividad, trabajo colectivo y orgullo por lo propio, incluso quedarse a un paso del objetivo puede convertirse en un logro. La laguna volvió a ser protagonista y el sueño sigue flotando, cada vez más cerca.

El autor:

El Diario del Pueblo

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