22/05/2026

Hito en Ansenuza: colocan el primer collar satelital a un aguará guazú para monitorear su vida en libertad

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En un avance clave para la conservación, una hembra de la especie fue equipada con tecnología de seguimiento de última generación. El proyecto busca obtener datos inéditos sobre el comportamiento del mayor cánido de Sudamérica en el humedal cordobés.

La inmensidad del humedal de Ansenuza fue escenario durante la última semana de abril de un hito científico sin precedentes para la fauna silvestre de Córdoba. Por primera vez en la historia de esta región, un ejemplar de aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) fue liberado tras ser equipado con un collar de seguimiento satelital. La iniciativa, que involucra a la Administración de Parques Nacionales (APN), la ONG Aves Argentinas y la Secretaría de Ambiente de la Provincia, marca un antes y un después en las estrategias de protección de esta especie declarada Monumento Natural.

El ejemplar protagonista de este avance es una hembra de aproximadamente tres años, cuya presencia en la zona venía siendo rastreada por especialistas durante más de un año. El operativo de captura se realizó bajo estrictos protocolos de bienestar animal, utilizando jaulas trampa de diseño especial que permitieron asegurar al ejemplar sin causarle daño ni estrés innecesario. Tras una serie de chequeos sanitarios exhaustivos y la toma de muestras biológicas que confirmaron su óptimo estado de salud, los técnicos colocaron el dispositivo de monitoreo y procedieron a su liberación inmediata en su hábitat natural.

Ciencia y tecnología en tiempo real

El collar satelital, diseñado específicamente para no interferir en las rutinas ni en las interacciones sociales del animal, es la herramienta fundamental que permitirá a los investigadores “acompañar” a la hembra en su cotidianidad sin invadir su espacio.

Este despliegue tecnológico permitirá responder incógnitas que, hasta hoy, eran terreno de especulación. Los datos recolectados en tiempo real arrojarán luz sobre aspectos críticos para la preservación de la especie:

  • Patrones de movimiento: cómo se desplaza la especie dentro del vasto territorio del parque.
  • Áreas críticas: identificación de los sitios fundamentales para su alimentación y cría.
  • Dieta local: análisis preciso de sus hábitos alimenticios en el ecosistema particular de la laguna Mar Chiquita.

Ansenuza: un refugio vital

El aguará guazú es un “termómetro” biológico: su presencia y su salud son indicadores directos de la calidad de un ecosistema. Al ser una especie altamente sensible a las intervenciones humanas y al deterioro de su entorno, la supervivencia de ejemplares sanos en Ansenuza ratifica el acierto de haber convertido esta área en un Parque Nacional.

“La existencia del Parque Nacional Ansenuza garantiza el marco de protección necesario para implementar este tipo de acciones de investigación de alto nivel”, destacaron fuentes oficiales tras el operativo. La seguridad jurídica y el control territorial que ofrece el parque son, hoy, la columna vertebral que sostiene la posibilidad de que estudios científicos de esta envergadura puedan llevarse a cabo.

El monitoreo iniciado no solo es un logro académico, sino un paso fundamental para la supervivencia de un ícono de nuestra fauna. A medida que los primeros datos comiencen a procesarse, la comunidad científica espera poder ajustar las políticas de conservación a la medida exacta de las necesidades del aguará guazú, asegurando que este majestuoso animal siga recorriendo, por mucho tiempo más, los pastizales y bañados que nuestra provincia ha logrado poner bajo resguardo.

El autor:

El Diario del Pueblo

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