20/04/2026

De Monte Cristo a Hollywood: Santiago Fillol, el cordobés que competirá por el Oscar con “Sirat”

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Formado en la Universidad Nacional de Córdoba y radicado en Barcelona, Santiago Fillol es coguionista de Sirat, la película dirigida por Óliver Laxe que competirá en los Oscar 2026 en las categorías Mejor Película Internacional y Mejor Sonido. El filme ya fue premiado en Cannes y suma reconocimientos en Europa.

El cine argentino no tendrá este año representante propio en la categoría de Mejor Película Internacional de los Oscar. Sin embargo, Córdoba sí estará presente en la gala más importante de la industria cinematográfica mundial. Y lo hará de la mano de un guionista nacido en esta tierra.

Santiago Fillol, cordobés formado en la Universidad Nacional de Córdoba y radicado desde hace años en Barcelona, es coguionista de Sirat, la coproducción entre España y Francia dirigida por Óliver Laxe que competirá en los Premios Oscar 2026 en las categorías de Mejor Película Internacional y Mejor Sonido. La ceremonia se celebrará el 15 de marzo en Los Ángeles.

El filme ya tiene un recorrido destacado: se estrenó en la competencia oficial del Festival de Cannes 2025, donde obtuvo el Premio del Jurado, y luego sumó once nominaciones a los Premios Goya, además de candidaturas en los Premios del Cine Europeo y distinciones para su banda sonora.

De visita en las Sierras Chicas, Fillol compartió su emoción por el reconocimiento internacional, aunque aclaró que el espíritu del proyecto estuvo siempre lejos de la lógica de los galardones. “Lo que más nos da orgullo es que es una película que no sigue ninguna forma. Es una peli muy nacida de la intuición, de darle lugar a unas imágenes que nos vinieron a visitar”, expresó.

Una búsqueda en el desierto

Sirat narra el viaje de un padre y su hijo a través de raves en el desierto del sur de Marruecos, en busca de la hija desaparecida. Protagonizada por Sergi López y el joven Bruno Núñez Arjona, la película combina actores profesionales con participantes reales de la escena electrónica.

El rodaje se realizó en medio de raves auténticas, sin detener la música ni alterar la dinámica del entorno. “La rave no va a parar para que hagas un plano. Siempre somos nosotros los que tenemos que adaptarnos a lo real, que puede darte un golpe de timón y sacarte del control”, explicó Fillol.

El equipo apeló a lo que el guionista define como un “casting salvaje”: asistir a fiestas electrónicas para conocer a quienes luego integrarían el elenco. “Nos gusta trabajar con personas que vienen ensayando su personaje desde que nacieron. Son más fuertes que cualquier actor”, señaló.

El resultado es una experiencia sensorial intensa, filmada en 16 milímetros, con un diseño sonoro que coloca al espectador en el centro de esa travesía física y emocional. No es casual, entonces, que la película también haya sido nominada al Oscar en el rubro Mejor Sonido.

De la UNC al mundo

Fillol nació en Córdoba capital, pasó parte de su infancia en Monte Cristo y también vivió en Necochea. Ese recorrido le dejó, según él mismo reconoce, un “acento cruzado” y una identidad amplia. Estudió Letras Modernas en la UNC, ámbito que recuerda como su “lugar espiritual” y un espacio fértil de cruces entre cine, teatro y pensamiento crítico.

Su llegada a Barcelona fue, en principio, académica: una beca para realizar un doctorado. “Yo nunca decidí irme a vivir a España. Me fui a hacer un doctorado y la vida fue sucediendo”, cuenta. Hoy combina la escritura de guiones con la docencia universitaria, actividad que considera central en su formación y en su presente.

La relación con Óliver Laxe nació precisamente en la Universitat Pompeu Fabra. Primero fue alumno; luego, colega y socio creativo. “La Pompeu es un lugar donde se arman familias de cine”, recuerda. Antes de Sirat, Laxe ya había sido reconocido en Cannes con Mimosas y O que arde, ambas filmadas en entornos naturales extremos.

Orgullo y preocupación

El logro internacional contrasta con el momento que atraviesa el cine argentino. Fillol no elude el tema y expresa su inquietud por la caída en la producción nacional y la menor presencia en festivales. “Una de las cosas más tristes de mi recorrido internacional con ‘Sirat’ fue ver qué poquitas pelis argentinas había. Era algo flagrante”, señaló.

Para el guionista, los recortes en políticas de fomento impactan no solo en la cantidad de películas, sino en la formación de oficios y en la capacidad de atraer financiamiento externo. En ese contexto, rescata el crecimiento de la escena audiovisual cordobesa y el papel histórico de espacios como el Cineclub Municipal Hugo del Carril como semillero de nuevas generaciones.

La experiencia compartida

Mientras se prepara para viajar a Los Ángeles“están baratos los alquileres de smokings”, bromea—, Fillol insiste en que Sirat es una película para ver en sala. “Sentir la misma emoción con un montón de gente desconocida es algo muy fuerte. Estás muy para adentro y a la vez conectado con el exterior”, reflexiona.

El 15 de marzo de 2026, cuando las luces del Dolby Theatre se enciendan y se anuncien las categorías de Mejor Película Internacional y Mejor Sonido, habrá un pedazo de Córdoba latiendo en esa ceremonia.

Porque más allá de la estatuilla, la historia de Sirat confirma que el talento formado en universidades públicas, nutrido por cineclubes y por comunidades creativas del interior, puede cruzar océanos sin perder su raíz. Y para una provincia que respira cultura, ese reconocimiento también es una forma de orgullo colectivo.

El autor:

El Diario del Pueblo

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