Miramar de Ansenuza fortalece su política ambiental con un nuevo Punto Blanco para aceite usado
La Municipalidad firmó un convenio con la empresa AmbientalCord para gestionar de manera responsable este residuo doméstico y transformarlo en biocombustible, fortaleciendo el compromiso ambiental de la comunidad.

Miramar de Ansenuza da un nuevo paso en materia de cuidado ambiental con la puesta en marcha de un Punto Blanco destinado a la recolección de Aceite Vegetal Usado (AVU). La iniciativa surge a partir de un convenio firmado entre el Área de Ambiente de la Municipalidad y la empresa AmbientalCord, especializada en la gestión responsable de este tipo de residuos.
Desde ahora, vecinas y vecinos pueden acercar el aceite de cocina que ya no utilizan —siempre en una botella plástica bien cerrada— al Punto Blanco ubicado en la sede municipal. Allí comienza un circuito que va más allá de la simple disposición final: una vez completados los recipientes, el aceite es retirado por AmbientalCord para su tratamiento y posterior transformación en biocombustible.
El impacto de esta acción es significativo. El aceite vegetal usado es uno de los residuos domésticos más contaminantes cuando se desecha de manera incorrecta. Un solo litro puede afectar grandes volúmenes de agua, dañar napas y cursos hídricos, deteriorar el suelo y provocar serios inconvenientes en cañerías y sistemas cloacales. Separarlo y gestionarlo de forma adecuada evita estos problemas y convierte un desecho en un recurso.

La propuesta se inscribe dentro de una mirada de economía circular, donde los residuos se revalorizan y vuelven al sistema productivo con un fin sustentable. Pero, además, interpela a la comunidad desde lo cotidiano: una acción simple, al alcance de cualquier hogar, que contribuye de manera concreta al cuidado del ambiente.
En una localidad estrechamente vinculada a la laguna Mar Chiquita y a su entorno natural, este tipo de políticas adquieren un valor especial. El nuevo Punto Blanco no solo ordena la gestión de residuos, sino que refuerza una conciencia colectiva sobre la responsabilidad compartida de preservar el territorio. Porque cada botella de aceite correctamente dispuesta es también una forma de cuidar el agua, el suelo y el futuro de Miramar de Ansenuza.