26/04/2026

Seis años, seis kilómetros y un sueño intacto: el día en que Miriam llegó a la meta

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El legislador Lucas Valiente entregó un reconocimiento al esfuerzo y la perseverancia a una alumna de una escuela rural del departamento Río Segundo. Un gesto sencillo y profundo: una bicicleta nueva para quien pedaleó durante seis años contra el cansancio, el frío y la distancia, sin dejar nunca de ir a la escuela.

Hay historias que no necesitan escenario ni micrófonos. Historias que se escriben en silencio, a fuerza de madrugadas frías, caminos de tierra y voluntad inquebrantable. La de Miriam es una de ellas.

Durante seis años, cada mañana, esta alumna del IPEM N.º 303 “Libertador General San Martín” Anexo Rural Costa Alegre, recorrió seis kilómetros en bicicleta para llegar a clases. Lo hizo con una bici vieja, con el viento en contra, con el sol o con la escarcha, sin faltar, sin quejarse, sin bajar los brazos. Porque para Miriam, estudiar nunca fue una opción: fue una convicción.

Ese esfuerzo cotidiano, invisible para muchos, fue el que este año decidió reconocer el legislador Lucas Valiente, quien le entregó el Premio al Esfuerzo y la Perseverancia, acompañado de un regalo que tiene el peso simbólico de una vida entera: una bicicleta nueva.

La sorpresa fue organizada a pedido de sus profesoras y compañeras. Nadie le avisó. Nadie le anticipó nada. “Vamos a darle una sorpresa a Miriam”, dijeron. Y allí fueron.

“Bueno Miriam, acá está la nave nueva… este es el presente, esto es lo que usted se merece por tanto esfuerzo”, se escuchó decir al legislador, mientras sus manos tocaban incrédulas ese manubrio que ya no era el de siempre.

La emoción no necesitó palabras. La bicicleta vieja, la que la llevó y la trajo durante seis años, quedó a un costado, como testigo fiel de una etapa cumplida. “Esta es la que te llevó los seis años”, dijo Valiente. Y Miriam sonrió.

Miriam es parte de una familia numerosa: seis hermanos, cinco mujeres y un varón. Y aun así, nunca dejó de soñar. Cuando le preguntaron qué quería para adelante, respondió sin dudar: “Seguir con la música”.

Toca guitarra desde hace dos años y este año comenzó con el violín. La música, como el estudio, también la acompaña en su camino.

Desde la escuela, el agradecimiento fue colectivo y sentido: “Nuestra egresada asistió todos estos años en una bicicleta viejita, recorriendo varios kilómetros todas las mañanas. Para nosotros era muy importante que pudiera tener un vehículo apto para llegar al colegio y seguir su trayectoria”, expresaron sus docentes, con la voz cargada de orgullo.

La entrega fue mucho más que un premio. Fue un abrazo comunitario. Un reconocimiento al mérito silencioso. Un mensaje claro para todos los chicos del ámbito rural: el esfuerzo importa, se ve y se valora.

Miriam no solo recibió una bicicleta. Recibió algo aún más grande: la certeza de que su constancia dejó huella. Y mientras pedalee nuevos caminos, esa rueda que gira llevará también un mensaje: que cuando alguien no baja los brazos, la comunidad está ahí para empujar un poco más.

El autor:

El Diario del Pueblo

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