17/04/2026

Cuando el pueblo baila su historia: Arte en Movimento emocionó en los 150 años de Obispo Trejo

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Con 150 bailarines en escena y los colores de la bandera trejense como emblema, la Escuela Municipal de Danzas Folclóricas protagonizó uno de los momentos más conmovedores del acto aniversario. Su directora, Natalia Labasto, contó cómo una idea nacida a principio de año terminó convirtiéndose en un abrazo colectivo.

En la celebración por los 150 años de Obispo Trejo celebrados el 8 de diciembre, hubo discursos, recuerdos y símbolos, pero también hubo un instante en el que la emoción se volvió cuerpo, música y movimiento. Fue cuando 150 bailarines, de edades y trayectorias distintas, ocuparon el espacio central del acto y desplegaron una coreografía que pintó de identidad y pertenencia el aniversario del pueblo.

La escena, tan potente como sensible, tuvo detrás meses de trabajo y una idea clara. “Desde que supe que íbamos a tener este festejo tan especial dije: es la oportunidad para llegar a 150 bailarines”, relató la directora de la Escuela Municipal Arte en Movimento, Natalia Labasto. El objetivo era tan simbólico como ambicioso: que cada integrante del ballet invitara a un familiar, un amigo o un vecino, y que la danza se convirtiera en un acto verdaderamente comunitario.

El resultado superó las expectativas. Bailaron quienes tienen años de formación y quienes nunca habían salido a una pista, niños de apenas tres años y adultos de más de 70. Madres con hijos, padres con hijas, hermanos, sobrinos, ex bailarines que regresaron por una noche. “La propuesta fue esa: salir, bailar y bailarle al pueblo”, explicó Labasto, convencida de que el valor del momento estaba en compartirlo.

La organización no fue sencilla. Reunir y coordinar a 150 personas requirió ingenio, compromiso y espacios prestados. Ensayos en el Club Social, prácticas al aire libre con la calle cortada y un parlante improvisado fueron parte del proceso. “Fueron pocos ensayos, pero con muchas ganas. Llegó un punto en que dijimos: ahora hay que soltar tensiones y disfrutar”, recordó.

El día del acto, Natalia decidió no bailar. Eligió mirar desde afuera aquello que había soñado y organizado. Y no pudo contener las lágrimas. “Me emocionó ver cómo la danza nos sigue uniendo, incluso a quienes ya no viven acá. El arte atraviesa, llega desde donde se lo mire”, expresó. Para ella, el momento fue también una confirmación del trabajo sostenido que realiza desde el arte para su comunidad.

La presentación de Arte en Movimiento no fue sólo un cuadro artístico: fue un reflejo de Obispo Trejo, de su cercanía, de su espíritu familiar y de su historia compartida. En el año de su 150º aniversario, el pueblo no sólo recordó su pasado: lo bailó, lo celebró y lo hizo latir en cada paso.

El autor:

El Diario del Pueblo

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