19/05/2026

Coti en Luque: “Ojalá podamos volver pronto”

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Tras un show vibrante en la Fiesta Nacional de la Familia Piemontesa, el cantautor celebró la organización, la energía del público y el valor de las fiestas populares como expresión de identidad cultural.

La noche luquense todavía resuena en las gargantas que corearon cada estrofa. Después de su presentación en la Fiesta Nacional de la Familia Piemontesa, el reconocido músico rosarino Coti Sorokin compartió sus sensaciones en conferencia de prensa y no escatimó elogios: “Superó mis expectativas. Ojalá podamos volver pronto”, dijo con una sonrisa que aún parecía iluminada por el escenario.

Era su primera vez en Luque, y el recibimiento dejó huella. “La respuesta de la gente fue increíble. Desde que llegamos, todo fue muy lindo. El escenario, el sonido, la parte audiovisual… Cuando vi el montaje técnico me relajé, porque para nosotros eso es fundamental”, explicó. La plaza colmada, las pantallas gigantes y un público que pudo ver y escuchar con claridad desde cada rincón fueron parte de una organización que el artista calificó como “tremenda”.

En el repertorio no faltó nada. Rock, baladas, cumbia, tango. “Mi repertorio es variado, hicimos canciones de todos los discos y de todos los estilos”, señaló. El momento más emotivo llegó cuando el público entonó clásicos como Nada fue un error y Luz de Día, convertidos en verdaderos himnos generacionales. También recordó el alcance internacional de temas como Color Esperanza, una composición que trascendió fronteras y que, según sus palabras, lo convirtió en “un embajador sin título, gracias al público”.

Pero más allá del espectáculo, Coti puso el acento en el sentido profundo de las fiestas populares. “Son muy importantes porque unen al público propio con el público familiar, con el de otras propuestas. La cultura une generaciones, une clases sociales, une familias”, reflexionó. Y en ese punto, Luque fue ejemplo: niños tirándole besos desde las primeras filas, adultos mayores cantando cada estrofa, colectividades celebrando su herencia con música y danza.

“En un momento tuve que parar de cantar, porque ver a esos nenes emocionados fue muy fuerte”, confesó. Para el artista, esa transmisión de la música de generación en generación es parte de la identidad argentina: “Tenemos una cultura muy rica, hecha de muchas culturas diferentes. Hay que reconocerla, valorarla y festejarla”.

Consultado sobre si considera “himnos” a sus canciones, fue prudente: “Eso lo decide el público”. Sin embargo, reconoció que hay temas que han viajado por el mundo y que forman parte de la imagen cultural del país. “Es un regalo poder estar en estas fiestas y encontrarnos mano a mano con la gente, cruzar miradas, cantar juntos”.

La conferencia dejó también una postal íntima: antes de cada show, el ritual con sus músicos para concentrarse y “dejar todo en el escenario”. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en Luque.

La Fiesta Nacional de la Familia Piemontesa volvió a demostrar que no es solo una celebración de raíces, sino un espacio donde la cultura se comparte y se renueva. La visita de Coti no fue simplemente un número artístico en la grilla: fue un encuentro genuino entre un referente de la música argentina y una comunidad que supo abrazarlo.

Si algo quedó claro en la noche luquense es que, cuando la organización acompaña y el público responde, las pequeñas localidades pueden convertirse en grandes escenarios. Y en ese cruce de canciones y emociones, Luque reafirmó que la cultura —como dijo el propio Coti— es identidad, es unión y es motivo de orgullo colectivo.

El autor:

El Diario del Pueblo

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