La Para camina en silencio y con velas encendidas por Gaspar y Lisandro
A dos meses del siniestro vial que conmocionó a la región, la comunidad se moviliza en una caminata nocturna para honrar la memoria de dos jóvenes, acompañar el dolor de sus familias y exigir justicia.

La Para volverá a detener su ritmo habitual para caminar junta, en silencio, con el corazón apretado y una luz encendida en cada mano. Este 10 de enero, a las 20.30, los vecinos participarán de la “Caminata por nuestros hijos: Gaspar y Lisandro”, una convocatoria profundamente emotiva que busca mantener viva la memoria y transformar el dolor en un gesto colectivo de amor y acompañamiento.
El recorrido comenzará en la plaza central, continuará bordeando el sector del ferrocarril y culminará frente al lago, donde se encenderán velas en sus nombres y también por todas las madres que atraviesan el duelo por la pérdida de un hijo. “Cada paso será un recuerdo. Cada silencio, un abrazo”, expresa la invitación que se viralizó en las últimas horas y que refleja el sentir de todo un pueblo.
La caminata se enmarca en el hecho trágico ocurrido el 9 de noviembre de 2025, cuando un siniestro vial sobre la Ruta Provincial Nº 17, a la altura del kilómetro 184, en cercanías de La Para, dejó una herida profunda en la comunidad. Aquella mañana, alrededor de las 7.30, el automóvil Volkswagen Gol Trend que circulaba en sentido Marull–La Para perdió el control e impactó contra el edificio de Quesos La Para Mar y un camión estacionado dentro del predio.
Como consecuencia del violento choque, el vehículo volcó y sus ocupantes resultaron gravemente heridos. En el lugar se constató el fallecimiento de Gaspar Ruffinatti, mientras otros jóvenes fueron trasladados de urgencia al Hospital Municipal de La Para y luego al Hospital Regional de Villa Santa Rosa. Lisandro Toledo perdió la vida 31 días después del trágico siniestro.
Bomberos Voluntarios, personal de emergencias y Policía Caminera trabajaron intensamente, con un corte total de la ruta hasta la finalización de las pericias judiciales.

Desde entonces, La Para no volvió a ser la misma. Los nombres de Gaspar y Lisandro se transformaron en símbolo de una ausencia que duele, pero también de una comunidad que no mira hacia otro lado: “No fue un accidente, fue una irresponsabilidad al volante”, denuncian las madres de las víctimas.
Esta caminata no es solo un homenaje: es un acto de memoria, de contención y de pedido de justicia para que las tragedias viales no se naturalicen.
Al final del recorrido, las velas encendidas frente al lago iluminarán algo más que la noche: serán una señal de que el recuerdo sigue vivo y de que, aun en el dolor más profundo, la comunidad encuentra la manera de abrazarse.
Porque cuando un pueblo camina unido, el silencio también habla.