Canteros Sociales: una propuesta que tiende puentes entre jóvenes y abuelos
Cada vez son más las localidades que se suman a la iniciativa que busca la integración y el trabajo conjunto, de estudiantes y adultos mayores que comparten la alegría de compartir.

Fernando Rivoira es el impulsor de la idea. El ingeniero oriundo de La Para, propuso la idea en una Cooperativa de Noetinger durante la pandemia, viendo que los adultos mayores eran quienes más sufrían el encierro y la soledad.
Rápidamente más pueblos se sumaron a este proyecto que traspasa las barreras generacionales y crea momentos memorables tanto en los grandes como en los chicos.
Fernando es asesor de distintas cooperativas en todo el territorio provincial, que siempre están buscando proyectos con fines sociales. Así fue como acercó la idea de hacer los canteros en altura para luego entregarlos a geriátricos o alguna institución que ellos quisieran.
La primera cooperativa en aceptar la propuesta fue la de Noetinger, y cuando se hizo la entrega a los abuelos y “vi la alegría que tenían me di cuenta que la cosa pasaba por otro lado, lo importante estaba en la interacción que se podía lograr”, comparte el ingeniero.
Así fue como a partir de eso se determinó incluir a los colegios de nivel primario y secundario quienes son los encargados de hacer los canteros que luego son pintados y sembrados en conjunto con los abuelos: “El cantero pasa a ser la excusa para que interactúen y se fomente la parte humana”, afirma Fernando.
El ingeniero no sólo compartió la idea sino que además está tan comprometido con el proyecto que realiza un aporte económico para que se construyan los primeros canteros, y a partir de ahí sea continuado por otras entidades o instituciones.




Ya se sumaron: Noetinger, Sacanta, Miramar de Ansenuza, La Para, La Puerta, Morteros y Obispo Trejo. En cada una de estas localidades le dieron su propia impronta al proyecto, trabajándolo en algunos lados desde los colegios, Municipios o Cooperativas, con abuelos o grupos de personas con discapacidad.
El Tío, Arroyito, Villa Fontana, Villa Santa Rosa y Devoto mostraron interés en sumarse próximamente.
Entre las experiencias cosechadas desde que se puso en marcha el proyecto, Fernando cuenta que “en Sacanta, hay una señora que tiene párkinson y cuando era joven pintaba. Cuando le dieron el pincel, la mano le dejó de temblar, se le pasó el párkinson por un rato”, dice con emoción.
Las distintas vivencias se replican y llenan de gratificación. De verdad el cantero se convirtió en la excusa, en el nexo, para acercarse a los abuelos y que pasen un momento diferente, llenos de alegría, contenidos, entretenidos y sabiéndose parte de una iniciativa en la que son los protagonistas.

En Obispo Trejo
Obispo Trejo es una de las últimas localidades que se sumó a la propuesta. Allí, la escuela Ricardo Gutiérrez trabaja en una huerta escolar que les brinda la posibilidad a los estudiantes de desarrollar y articular un sinfín de contenidos de las áreas curriculares, según lo comenta Mirta Chávez, docente de la institución.
“Este proyecto nos dio la posibilidad de pensar la huerta como un aula abierta en la que todos podamos acceder”, afirma la maestra de cuarto grado.
En este sentido, señala que hay dos alumnos que cuentan con discapacidades motrices, algo que la llevó a contactarse con Fernando para realizar canteros en altura y así, permitirles a estos estudiantes participar de la huerta.
Y no se quedaron ahí sino que fueron por más. Después de instalar el cantero en la escuela decidieron construir otro con tarimas y compartir la actividad con el geriátrico que funciona en el Hospital Municipal y también con La Casita, espacio de contención para niños con discapacidad
“Soy testigo de cómo disfrutaron realizando esta experiencia”, indica Mirta.
Para sumarte a la iniciativa solidaria y educativa, podés comunicarte con Fernando al 351 563 4469 o en Instagram: Canteros_Solidarios