Una santarroseña que salva vidas: emotivo reconocimiento a la Dra. Mariné Simonelli
En el marco del 304º aniversario de Villa Santa Rosa, la joven médica fue distinguida públicamente tras recibir, por segundo año consecutivo, el Premio Remo Bergoglio al Mejor Trabajo Científico del Médico en Formación. Ciencia, vocación y un profundo amor por su pueblo, en una noche cargada de emoción y orgullo colectivo.

La celebración por el Día de los Orígenes de Villa Santa Rosa, que conmemoró los 304 años de historia del pueblo, tuvo uno de sus momentos más conmovedores cuando la comunidad rindió homenaje a la Dra. Mariné Luz Simonelli, una hija de la localidad que hoy se destaca entre las mejores profesionales jóvenes del país.
Durante el acto oficial, Mariné fue reconocida tras haber obtenido por segundo año consecutivo el Premio Remo Bergoglio al Mejor Trabajo Científico del Médico en Formación, una distinción otorgada por el Consejo de Médicos de la Provincia de Córdoba que destaca investigaciones capaces de elevar los estándares del sistema de salud y generar un impacto social concreto.
El trabajo premiado aborda una problemática crítica de la salud infantil: la reanimación cardiopulmonar pediátrica en casos de ahogamiento, una de las emergencias más frecuentes y prevenibles en la niñez. El jurado valoró no solo el rigor científico de la investigación, sino también su clara orientación preventiva y su potencial para salvar vidas, un rasgo que define la vocación de la joven médica.

Visiblemente emocionada, Simonelli tomó la palabra ante vecinos, autoridades y familiares, y dejó un mensaje que atravesó el corazón del acto. Con humildad, expresó que nunca se sintió merecedora de semejante reconocimiento, pero aprovechó el momento para alentar a los jóvenes a perseguir sus sueños, convencida de que el origen nunca es un límite. Reivindicó con orgullo sus raíces, su paso por la escuela pública, las instituciones educativas que la formaron y la fe que la acompaña desde la infancia.
En sus palabras, también apareció el recuerdo de personas y experiencias que marcaron su camino y consolidaron su decisión de dedicarse a la pediatría y a la emergencia. La idea de que toda muerte infantil debería ser evitable se convirtió en el eje de un mensaje sincero, profundo y humano, que explicó mejor que cualquier currículum por qué su trabajo trasciende lo académico.
Mariné Simonelli construyó su carrera en espacios de alta exigencia como el Hospital de Niños, además de desempeñarse en centros de salud de Malagueño, Carlos Paz y Matorrales, siempre ligada a la atención pediátrica y a las emergencias. A ese recorrido se suma una faceta menos conocida pero igual de valiosa: su paso por los Bomberos Voluntarios, primero en Villa Santa Rosa y luego en Matorrales, reafirmando una vida marcada por el servicio a los demás.
El reconocimiento durante el aniversario del pueblo no fue casual. En una jornada que celebró los orígenes construidos con fe, esfuerzo y compromiso colectivo, la figura de Mariné Simonelli apareció como una continuidad viva de esa historia: una profesional formada en el interior, con proyección nacional, que no olvida de dónde viene ni para qué eligió su profesión.
Villa Santa Rosa celebró así no solo sus 304 años de vida, sino también la certeza de que, desde sus raíces, siguen naciendo personas capaces de honrar al pueblo con trabajo, sensibilidad y una vocación inquebrantable por cuidar la vida.