Los Palmeras, por primera vez en Villa del Rosario: una noche esperada, una historia que sigue escribiéndose
En la previa de su debut en el Festival Nacional de Folclore en el Agua, Los Palmeras brindaron una conferencia cargada de emoción, respeto y sentido humano. Con palabras cuidadas y un mensaje claro, Marcos Camino eligió mirar hacia adelante, reafirmando la vigencia de un grupo que, a más de cinco décadas de trayectoria, sigue encontrándose con su público desde la sencillez y la pasión por la música.

La segunda noche del Festival Nacional de Folclore en el Agua tuvo un condimento especial: por primera vez en su historia, Los Palmeras subieron al escenario mayor de Villa del Rosario. Minutos antes del show, la conferencia de prensa dejó algo más que anuncios y saludos formales: fue una postal íntima del presente de una de las bandas más queridas del país.
Desde la organización se remarcó el valor simbólico de esta llegada, largamente anhelada por el público local. “Hace años que soñábamos con este momento”, señaló Diego Cugat, secretario de Cultura de la ciudad, destacando que el festival continúa creciendo y consolidándose como uno de los más importantes de Córdoba y del país, no solo por su grilla artística sino por el clima humano que se respira en cada edición.

Cuando llegó el turno de las preguntas, uno de los temas inevitables fue la salida de Cacho Deicas. Con respeto y firmeza, Marcos Camino marcó un límite claro: “Es un tema que ya pasó. No queremos hablar de eso. Es una etapa cerrada”. Lejos de la polémica, eligió poner el foco en el presente y en el futuro del grupo, resaltando que cada integrante sigue su camino y que Los Palmeras continúan trabajando con la misma energía de siempre.
Ese presente, según contó, llega cargado de proyectos, nuevas canciones y una fuerte presencia en plataformas digitales. Adaptarse a los tiempos no fue una opción sino una necesidad, y el grupo lo hizo sin renunciar a su esencia. “Pasamos de lo analógico a lo digital, como todos. Hoy nuestra música se escucha en toda Latinoamérica, Estados Unidos, Europa y Asia”, explicó, subrayando cómo la tecnología amplificó un mensaje que nació en escenarios humildes.

Pero si algo atravesó toda la conferencia fue la dimensión humana. Camino definió a la formación actual como “el mejor grupo que hemos tenido”, no solo por la calidad musical sino por la calidad personal. “Somos músicos trabajadores, gente sencilla, de orígenes humildes, y nunca perdimos eso”, afirmó. En esa línea, recordó que el gran éxito llegó cuando ya llevaban más de 50 años de carrera, y que tal vez por eso supieron vivirlo sin perder el equilibrio.
Consultado sobre Córdoba y, especialmente, el interior, no dudó: “Estoy enamorado de Córdoba. Por su gente, por su calidez, porque el público participa, canta, se divierte”. Palabras que encontraron eco en una comunidad que se reconoce en ese ida y vuelta entre artistas y público, donde el escenario y la platea se funden en una misma celebración.

También hubo tiempo para hablar de sueños. Y la respuesta fue tan simple como profunda: no se trata de una meta final, sino de una sucesión de objetivos que se renuevan. “Uno cumple uno y va por otro. Así pasaron 53 años”, reflexionó Camino, con la serenidad de quien entiende la música como un camino y no como un destino.
La conferencia cerró entre agradecimientos mutuos, destacando la organización, la hospitalidad y la posibilidad de compartir momentos cotidianos lejos del show. Esa cercanía, esa normalidad, fue quizás el rasgo más elocuente de la noche.
Villa del Rosario no solo recibió por primera vez a Los Palmeras: se encontró con una historia viva, que sigue creciendo sin olvidar sus raíces. Y en un festival que celebra la cultura popular, ese encuentro deja una certeza para la comunidad: cuando la música se hace con humildad y verdad, no hay debut tardío, sino momentos que llegan exactamente cuando tienen que llegar.