20/04/2026

Del baile al aula: el cuarteto ya es parte de la educación provincial

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Reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el género emblemático de Córdoba se incorpora de manera formal y sistemática a todos los niveles del sistema educativo, consolidando una política que une identidad, memoria y futuro.

El cuarteto dio un paso histórico: dejó de ser solo la música que late en clubes, barrios y festivales para convertirse también en contenido educativo. A partir de una decisión del Gobierno de la Provincia de Córdoba, el género popular más representativo de la identidad cordobesa será enseñado en todos los niveles y modalidades del sistema educativo provincial.

La medida quedó establecida mediante el Decreto N° 257, publicado en el Boletín Oficial, que reconoce al cuarteto como género folklórico musical propio, característico y tradicional de Córdoba, integrante del patrimonio cultural provincial. Su incorporación se dará en el marco de la Educación Artística – Música, y también de forma transversal en distintos espacios curriculares, según los lineamientos del Ministerio de Educación.

La decisión se inscribe en un momento bisagra para la cultura local y nacional: el reciente reconocimiento del cuarteto como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, declarado durante la vigésima sesión del Comité Intergubernamental del organismo, realizada en Nueva Delhi, India.

Un reconocimiento que cruza fronteras

Con más de ocho décadas de historia, el cuarteto —popularmente conocido como tunga tunga— fue consagrado como una expresión cultural viva, profundamente arraigada en la vida social y popular de Córdoba. De este modo, pasó a integrar una lista de manifestaciones de relevancia universal que incluye al tango, el chamamé, el flamenco, el jazz, el reggae y el mariachi.

El camino hacia este reconocimiento internacional comenzó en 2020, impulsado por la Municipalidad de Córdoba durante la gestión del entonces intendente Martín Llaryora, y continuó bajo la administración de Daniel Passerini. Fue un proceso colectivo y riguroso, que involucró a universidades, investigadores, especialistas, artistas y organismos culturales.

La postulación atravesó instancias técnicas y evaluaciones nacionales, con la participación de Cancillería, el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Educación, antes de llegar a la UNESCO. El resultado fue una validación global de una identidad que los cordobeses reconocen como propia desde siempre.

El cuarteto como contenido educativo

El decreto provincial no se limita a una declaración simbólica. Establece que el cuarteto será abordado de manera específica en el espacio curricular de música y, a la vez, de forma transversal, dialogando con la historia, la literatura, las ciencias sociales y otros campos del conocimiento.

La normativa se apoya en la Constitución Provincial y en la Ley de Educación N° 9.870, que fijan el deber del Estado de promover y difundir las manifestaciones culturales, garantizando una educación artística integral y continua, orientada a la apropiación del patrimonio cultural.

Además, prevé dispositivos de formación docente continua, a cargo de la Secretaría de Innovación, Desarrollo Profesional y Tecnologías en Educación, para fortalecer las estrategias pedagógicas que permitan enseñar el género desde una mirada histórica, musical, social y cultural.

Identidad que se enseña y se proyecta

La norma también ratifica dos fechas emblemáticas del calendario cultural cordobés: el 4 de junio, Día del Cuarteto, en homenaje al primer baile transmitido por radio en Córdoba, y el 12 de enero, Día del Piano Saltarín, en reconocimiento a Leonor Marzano, pianista y compositora creadora del género.

Tras el anuncio de la UNESCO, el gobernador Martín Llaryora definió el hecho como “un día histórico”:
“El mundo entero reconoce algo que los cordobeses sabemos desde siempre: que el cuarteto es más que música. Es alegría, es familia, es baile, es identidad y es cultura viva”, expresó.

Con esta decisión, Córdoba no solo preserva al cuarteto como patrimonio cultural de la humanidad, sino que garantiza su transmisión a las nuevas generaciones. El ritmo que nació en los barrios ahora también se aprende en las aulas, fortaleciendo la identidad provincial y proyectándola al mundo, con la convicción de que la cultura que se enseña es la cultura que perdura.

El autor:

El Diario del Pueblo

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