16/04/2026

Opinión. Las lecturas de la elección: ¿Quién ganó? ¿Quién perdió?

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(Por Marisa Macagno) De la “paliza” de la lista oficialista al “cachetazo” de la lista Verde, ambas apreciaciones son válidas dependiendo la perspectiva.

Este sábado 26 de octubre se llevó a cabo la Asamblea General Ordinaria de la Cooperativa de Electricidad de Río Primero. La jornada que comenzó a las 19h se extendió hasta pasada la medianoche, lo que obligó a muchos asistentes a retirarse antes de la votación.

Desde hacía ocho años no se presentaba otra lista, siendo la última vez en 2016 cuando Guillermo Crucianelli encabezó la boleta opositora llevando al trance del radicalismo y el peronismo locales, como así también a una bajada de línea de los municipales a quienes no se les permitió participar de la elección. El “favor” del Justicialismo en la asamblea de la Cooperativa fue “cobrado” en las elecciones municipales de 2019.

Publicación de 2016

En esta oportunidad, en cambio, todo el aparato municipal estuvo presente apoyando a la lista oficial, faltando solamente la intendente local. Incluso también emitieron su voto los ex mandatarios: Hugo Pozzi, Guillermo Crucianelli y Carlos Borgiattino.

Tampoco se vio -a diferencia de la asamblea de 2016- a todo el aparato del PJ, con los históricos representantes partidarios. Ninguno de ellos estuvo presente.

En aquella asamblea, de un total de 520 asociados que habían retirado sus obleas para votar, sólo concurrieron 354, logrando la lista oficialista el 66 por ciento de los votos (236), sobre el 34 por ciento de la lista Queremos Sumar (que logró 122 votos). Mientras que en esta oportunidad, de un total de 534 asociados que habían pedido su oblea, emitieron su voto 330, de los cuales el 74 por ciento fue para la Lista oficial (244 votos) y el 26 por ciento para la Lista Verde (85 votos).

En ambos casos, las listas presentadas lograron la incorporación de tres integrantes: un consejero titular, un consejero suplente y uno en la Comisión Fiscalizadora.

Ocho años tuvieron que pasar para que después de semejante movida política, surgiera una nueva lista opositora conformada tras el reclamo generalizado de la comunidad por las altas tarifas de la energía eléctrica, la prestación de los distintos servicios sociales, las últimas inversiones multimillonarias realizadas por la entidad sin darlas a conocer ni ponerlas a consideración de los asociados, entre otras.

Sin embargo el error de la Lista Verde parece haber estado en la gente de la que se rodeó. Si bien pregonaron ser apolíticos, algunos funcionarios de la gestión Cravero, la ex intendente rioprimerense sobre la que pesan diversas denuncias por malversación de fondos, abuso de poder y presuntos hechos de corrupción, se mostraron con la Lista.

Ante este panorama el voto no puede interpretarse solamente a favor de la lista que obtuvo la mayoría. Fue un voto negativo, de nunca más, a quienes tanto daño hicieron durante los últimos cuatro años a toda la comunidad.

Imaginen si el triunfo hubiese sido de la lista opositora: la lectura que estarían haciendo hoy  esos ex funcionarios sería con la mirada puesta en los comicios de 2027, considerándose con posibilidades de volver al Municipio, y creyendo que el pueblo no tiene memoria ante el peor gobierno municipal de la historia de Río Primero.

Pero los resultados obtenidos por la Lista Oficial tampoco pueden leerse como “paliza”, como “contundente triunfo”, ni mucho menos debieran creerse los que ostentan el poder en la institución cooperativa que están haciendo todo bien, y que no necesitan cambios y revisiones en sus acciones.

El propio presidente de la entidad, Ariel Burdisso, reconoció al darse a conocer los números de la elección que “gracias a la Lista Verde que se postuló nos dio un aire fresco, un movimiento, y sacar las telas de araña de un montón de cosas…”

Así dadas las circunstancias y contexto de la elección, ¿quién ganó la elección? ¿Los que obtuvieron más votos o los que lograron ingresar a tres integrantes?

Estas personas deberán saber que ahora la comunidad espera que den a conocer lo que pasa puertas adentro de la institución, siendo la voz de un pueblo que durante toda la asamblea se perdió entre números y balances incomprensibles para la mayoría e inentendibles por la mala calidad acústica.

Y ojalá no tengan que pasar ocho años nuevamente para que un nuevo grupo de asociados se anime a participar. Todos los años deberían presentarse otras listas para que se genere la oxigenación y se promueva la participación ciudadana en una de las instituciones más importantes de la comunidad, cuyas decisiones afectan a todos los asociados.

Algunos cambios que se deberían implementar

Entre las apreciaciones más cuestionadas por los asociados, coincidieron en el sistema de entrega de obleas. Si bien se avanzó respecto a la elección de 2016 donde solamente la entrega era presencial, incorporándose ahora un número de WhatsApp que agilizó el trámite, sigue siendo materia de discusión tener la factura al día.

Muchos consideran que eso impide sobre todo a los sectores más afectados por el costo de la tarifa eléctrica, poder participar y manifestar su situación.

Más apertura del Consejo de Administración hacia los asociados, que reclaman ser escuchados en sus necesidades, y mayor fin social de la entidad.

También se deberían presentar los números que arrojan las últimas inversiones realizadas, tal el caso del Multimedio, donde se ha instalado en la comunidad que no es rentable ni se ha podido amortizar la inversión realizada, pero se desconoce la versión oficial al respecto.

Detalles de la inversión que se ejecuta actualmente en la Estación de GNC, donde el asociado desconoce montos, tiempos de ejecución, rentabilidad esperada, estudio de mercado realizado, entre otros aspectos.

El autor:

El Diario del Pueblo

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