Destino San Javier le regaló una zamba al festival de Villa del Rosario
El grupo integrado por Franco Favini, y Bruno y Paolo Ragone, volvió al Festival Nacional de Folclore en el Agua y brindó un espectáculo único, en el que la conexión con el público fue tal, que los artistas decidieron bajar del escenario y cantar entre la gente.

Si hay algo que distingue al Festival de Villa del Rosario es que tiene magia, y en eso coinciden artistas, organizadores y el público.
Todo puede pasar durante las noches festivaleras de enero, siempre hay sorpresas, en cada edición ocurre algo diferente… El río, la luna y el cielo estrellado quizás tengan que ver en esta conexión inexplicable que se produce y hace que el paso de los artistas no sea una actuación más sino que marque un antes y un después en sus carreras musicales, mientras para el público queda el disfrute con todos los sentidos y la definición de la revelación y la consagración de los artistas del festival a través de su reacción espontánea.
Lo que ocurrió este sábado con Destino San Javier podría decirse que fue épico: el trío volvió a presentarse después de cinco años y la última vez Paolo no había podido estar por su afección de Covid 19, por lo que lo reemplazó en el escenario Juan Fuentes.

Destino volvió con todo, y para que el público tome magnitud de lo que significa el Festival de Folclore en el Agua para los artistas, Paolo, Bruno y Franco regalaron una zamba de su autoría dedicada especialmente para este festival.
La gente se aplaudió de pie el regalo de Destino, y -tal como lo anhelaron los artistas- seguramente será el himno de este Festival en las ediciones sucesivas.

Todo lo que siguió en la presentación fue mágico, de una conexión única, en la que los artistas dejaron todo sobre el escenario y el público lo agradeció con ovación de aplausos, cantando todas sus canciones, bailando, disfrutando a pleno del espectáculo, y pidiendo bises a los que accedieron en reiteradas oportunidades tal el clima generado en el anfiteatro.
Una edición difícil de superar, en la que desde la primera noche la vara quedó muy alta, y en la que se sigue demostrando todo el potencial de Villa del Rosario.